Arganda del Rey, una feria por descubrir
Arganda del Rey, una feria por descubrir
Una historia, una cultura… Arganda del Rey comienza a transformarse a mediados de agosto para entregarse, a principios de septiembre, a su feria taurina. Cuando el interés general prevalece sobre los intereses particulares, los partidos políticos y las peñas locales se unen y hablan con una sola voz para construir una feria singular y única. Toda una lección para muchas organizaciones.
Tertulias ha hablado con Carlos Asenjo, coordinador de la Feria de Arganda y responsable de su parcela taurina, quien nos ayuda a comprender qué representa realmente Arganda del Rey.
Una entrevista que es, ante todo, una invitación a descubrirla…

Tertulias: Para empezar, preséntate. ¿Cuál es tu función en Arganda?
Carlos Asenjo: Me llamo Carlos Asenjo y actualmente soy el coordinador de la Feria de Arganda.
La Comisión Taurina de Arganda está formada por representantes de los partidos políticos y de las peñas taurinas de la localidad. Actualmente hay tres partidos representados, cada uno con un miembro dentro de la comisión, además de ocho peñas taurinas. Entre todos ellos se define y organiza la estructura de la feria.
En mi caso, el alcalde me nombró coordinador, por llamarlo de alguna manera, y soy quien coordina el trabajo y los diferentes movimientos de la comisión.
Entre mis funciones está reseñar los toros, ir a verlos y valorarlos. Cuando ese trabajo está bastante avanzado, normalmente a finales de año o principios del siguiente, empezamos a centrarnos en los novilleros.
Seguimos tanto a los novilleros sin picadores que pueden debutar con caballos durante la temporada siguiente como a los que ya están toreando con picadores. Esa es, a grandes rasgos, mi función.
¿Cómo llegaste a formar parte de la organización?
Soy de Arganda del Rey y mi familia es de aquí de toda la vida. Como miembro de una de las peñas que he mencionado antes, entré en la Comisión Taurina hace quince años.
Cuando llegas a una comisión así, entras con ilusión y con ganas de trabajar, pero sobre todo aprendiendo de aquellos a los que yo siempre he considerado mis maestros, las personas que me enseñaron todo lo que sé.
Después depende de cada uno: de cuánto te involucres, de cómo intentes solucionar los problemas, de cuánto te preocupes por las cosas y de las responsabilidades que vayas asumiendo. Poco a poco te haces un sitio.
Han pasado muchos años y, desgraciadamente, he perdido a varios compañeros de la comisión que han fallecido y de los que te acuerdas especialmente en momentos como este. Otros tuvieron que dejarlo por motivos personales.
Y al final llega tu turno. La vida te da tu momento y, para mí, ese momento es ahora.
¿Eres un poco el director de orquesta?
Sí, al final un poco sí. Soy el coordinador y, de alguna manera, la cara visible de la tauromaquia en Arganda.
Pero yo me debo a la comisión. Ellos marcan las grandes líneas y yo intento aconsejarles en determinados asuntos que quizá conocen menos. Al final, esto es un equipo.
El toro, eje de las fiestas de Arganda
¿Qué importancia tiene la feria taurina para la ciudad?
Aquí existe un arraigo taurino importantísimo. Hay documentos que acreditan que en Arganda se corren toros desde hace más de 400 años. La Feria de Novilladas es más reciente: este año celebramos su 37ª edición.
La feria ha adquirido un nombre importante, pero, sobre todo, en Arganda el toro es el epicentro de las fiestas. No se entenderían unas fiestas de Arganda sin el toro. Es fundamental para el pueblo y constituye uno de los pilares de las fiestas.
Hay conciertos, vienen buenos artistas, tenemos una magnífica programación de orquestas y muchas otras actividades, pero el eje de las fiestas de Arganda sigue siendo el toro.

Cuando la política se pone de acuerdo por la tauromaquia
Todos los partidos políticos participan en la organización. ¿Significa eso que todas las fuerzas políticas de Arganda están de acuerdo con la feria taurina?
Exactamente. Actualmente están representados PP, PSOE y Vox, y cada partido cuenta con un representante dentro de la Comisión Taurina. Todos están informados de las actividades que se organizan y todos las aceptan. En este asunto vamos todos a una.
¿Quiere decir eso que aquí la tauromaquia no se politiza?
Durante el resto del año pueden discutir y enfrentarse sobre muchas cuestiones. Son políticos: tienen que debatir, negociar y llegar a acuerdos. Pero cuando hablamos de las fiestas y, concretamente, de la tauromaquia, todos vamos en la misma dirección.
Desde que se creó la Comisión Taurina en 1988, año en el que también nació la Feria de Novilladas, las fuerzas políticas se han mantenido unidas en torno a este proyecto.
Incluso cuando desgraciadamente tuvimos que suspender la feria durante dos años por la pandemia hubo consenso. Evidentemente, hubo enfado y frustración entre algunos aficionados, pero la situación era comprensible.
¿Cómo explicas que partidos políticos tan diferentes puedan entenderse?
Lo que desde fuera puede sorprender, para nosotros es algo completamente normal desde 1988. Entonces la democracia española era todavía relativamente reciente y existían tensiones importantes entre los diferentes bloques políticos.
Sin embargo, se estableció una especie de principio, aunque nunca se escribiera: los partidos tienen once meses y algunas semanas para discutir, debatir y resolver los problemas de los ciudadanos. Pero durante la semana y media que duran las fiestas, la unión es total.
Ha habido incluso partidos a los que los toros no les gustaban especialmente —algo perfectamente respetable—, pero que los han aceptado y respetado.
Por eso no creo que tenga que ver con la política nacional. Aquí, en Arganda, incluso los partidos que se encuentran en la oposición respetan profundamente la tauromaquia. Para nosotros es algo normal. Quizá visto desde fuera resulte sorprendente, pero estamos muy satisfechos de que todas las fuerzas políticas de Arganda estén unidas en este sentido.
El impacto económico
¿Existe algún estudio económico sobre lo que aportan los toros a Arganda?
No existe un estudio académico o universitario como tal. Pero los comerciantes y los hoteleros —y hay bastantes hoteles en Arganda— perciben perfectamente el impacto económico de estas fechas y lo dicen públicamente.
Muchos comercios colaboran económicamente o participan en las actividades de las peñas durante las fiestas. Ellos también forman parte de todo esto y, evidentemente, se genera riqueza. La diferencia económica entre un día con toros en Arganda y otro sin toros es muy importante.
Una feria que empieza a prepararse un año antes
Arganda es una cita importante de la temporada española de novilladas. Pero detrás de todo esto existe un enorme trabajo. ¿Cuándo comienza a organizarse la siguiente feria?
Lo primero que hacemos cuando termina una feria es empezar a preparar la siguiente. Nos reunimos aproximadamente una semana después, cuando todavía tenemos todo muy reciente, para analizar los errores que se hayan podido cometer y buscar soluciones para el año siguiente.
Después seguimos durante todo el año la situación de las ganaderías: cuáles están atravesando un buen momento, cuáles nos gustaría traer… Hacia octubre, como responsable de la parcela ganadera, comienzo a desplazarme allí donde la comisión considera interesante.
Intentamos aportar variedad de encastes, traer ganaderías nuevas que nunca hayan lidiado en Arganda y recuperar otras que llevan tiempo sin venir.

Una plaza que nace cada mes de agosto
Cuando se acerca la feria, Arganda se transforma completamente…
La plaza de Arganda es muy peculiar porque seguimos montándola en la propia plaza del pueblo. Eso es precisamente lo que la hace única y, en mi opinión, le da buena parte de su belleza a la feria.
El montaje comienza hacia mediados de agosto. El equipo municipal de mantenimiento, junto con una empresa externa, empieza instalando los barrotes, y a partir de ahí se construyen los apoyos y estructuras para las gradas.
Visto desde fuera parece tremendamente complicado, pero ellos lo hacen todos los años y prácticamente se lo saben de memoria. Normalmente empiezan alrededor del 15 o 16 de agosto y todo se desmonta cuando terminan las fiestas.
¿Y la Vid de Plata?
Es una organización complementaria. Tenemos la Vid de Oro, en septiembre, y también la Vid de Plata. Los tentaderos y las fases eliminatorias de esta última se celebran en la finca del maestro Julián López “El Juli”, muy cerca de Arganda.
Las eliminatorias se realizan allí en marzo y los tres mejores novilleros obtienen como premio participar en la final, que se celebra en la plaza de Arganda.
¿Cómo se monta exactamente la plaza?
Lo primero es retirar las jardineras y todos los bancos, porque durante el resto del año aquello es la plaza del pueblo. Incluso hay una fuente en el centro que se cubre y protege.
Después llega un momento muy especial para el equipo de mantenimiento: la colocación de la puerta de toriles, que es prácticamente el punto desde el que nace todo el montaje.
Para ellos es casi una fiesta y también una forma de recordar a los compañeros que participaron durante años y que desgraciadamente ya no están. Desde la puerta de toriles se construye el pasillo y, a partir de ahí, toda la estructura de madera de las talanqueras.
Una vez terminada esa estructura, entra la empresa especializada en estructuras metálicas para instalar las gradas.
El montaje de la plaza: 15 días de trabajo resumidos en un minuto
¿Y la seguridad?
Son profesionales. El equipo municipal tiene muchísima experiencia y, después, interviene una empresa especializada en montaje de estructuras metálicas.
No es algo que pueda hacer cualquiera. Además de la seguridad, resulta espectacular ver la velocidad con la que son capaces de montar toda la estructura.
¿Cuál es el aforo?
Tenemos aproximadamente 1.900 localidades sentadas en las gradas. Después está la zona inferior, cuya capacidad se calcula en función del número autorizado de personas por metro cuadrado.
En una jornada normal podemos tener alrededor de 5.000 personas en la plaza. En los días festivos más importantes podemos llegar a 6.000 o 6.500.
Muchas localidades vienen a preguntar al Ayuntamiento cómo organizamos todo esto. Estamos hablando de ocho días de festejos y aproximadamente cien animales. Existe un trabajo previo enorme.
Arganda se ha convertido en una referencia para muchas localidades de la comarca e incluso algunas ferias importantes de España han contactado con responsables de aquí para conocer nuestro modelo de organización.
La identidad del novillo de Arganda
Entremos en las novilladas. ¿Qué tipo de novillo busca Arganda?
Hubo una época, especialmente al principio de la feria, en la que se traían novillos tremendamente serios, a veces incluso desproporcionados, con caras enormes, muy abiertos de pitones y no siempre con buenas hechuras.
Con el paso del tiempo eso se ha ido perfilando. Arganda ha ganado un nombre por derecho propio y nosotros también hemos evolucionado en la manera de seleccionar los animales.
Hoy buscamos un novillo prácticamente hecho como un toro por las fechas de nacimiento, pero armónico, serio y sin exageraciones.
¿Por qué?
Porque los tiempos han cambiado muchísimo. Hace diez, quince o veinte años, los novilleros llegaban a las ferias de septiembre con treinta, cuarenta o incluso cincuenta novilladas.
Hoy, desgraciadamente, ya no existen tantos lugares como Arganda, Arnedo, Algemesí o Villaseca. Los novilleros llegan con menos experiencia.
Si además les echamos novillos enormes, prácticamente corridas de toros, podemos terminar perjudicando el espectáculo. Por eso cuidamos mucho la presentación, pero sin exageraciones.
Nuestra plaza tampoco es grande. Los tercios son complicados y existe además una ligera pendiente que también notan los animales. Creo que actualmente hemos encontrado un buen equilibrio en lo que debe ser el novillo de Arganda.
¿Buscáis una determinada morfología o también determinados encastes?
Nunca podemos pretender que todos los encastes tengan el mismo tipo. Este año tenemos seis novilladas de seis encastes diferentes. No podemos exigirle al toro de Los Maños que tenga la misma morfología que uno de Valdefresno.
El Valdefresno, por su procedencia Atanasio, suele ser un toro largo, con cuello, cara y trapío serio. Los Maños tienen otro tipo, normalmente más cortos de pitones y de menor alzada. Cada encaste posee su propia identidad.
Y creo que también tenemos la obligación de transmitir esa cultura a los nuevos aficionados: no se puede exigir a un Santa Coloma el mismo trapío que a un Domecq.

Una afición exigente
¿Cómo definirías a la afición de Arganda?
Es una afición exigente. Le gusta que las cosas se hagan bien y sabe valorar lo que está bien hecho. Durante mucho tiempo se dijo que Arganda era una afición torista. No creo que sea exactamente así.
Al aficionado de Arganda le gusta un novillo hecho, serio y bien presentado, pero eso no significa necesariamente ser torista. También exige a los novilleros.
Estamos a apenas 25 kilómetros de Madrid y muchos aficionados de Arganda son abonados de Las Ventas. Eso explica parte de su rigor. Aquí un novillero no puede venir simplemente a pasar la tarde, porque el público se da cuenta inmediatamente.
El prestigio de Arganda
¿Ese prestigio facilita la contratación de las ganaderías?
Muchísimo. En estos treinta y siete años Arganda se ha ganado un nombre gracias a varias cosas: la seriedad en la palabra, la seriedad económica y también la seriedad en la difusión de la feria.
Desde que en mayo anunciamos únicamente el elenco ganadero, ya empieza a hablarse de Arganda. Los ganaderos perciben esa repercusión. De hecho, hay ganaderos que me dicen directamente que quieren lidiar aquí precisamente por la repercusión que tiene la feria.
El presupuesto, pieza fundamental
Pero en todo esto hay una cuestión imprescindible: el dinero.
Por supuesto. Disponer de un presupuesto adecuado te permite ir al campo, buscar las novilladas que quieres y seleccionar los animales. Además, no estamos hablando únicamente de seis novilladas: en ocho días manejamos aproximadamente cien animales.
Todo está relacionado. Existe un presupuesto municipal y, como los partidos políticos forman parte de la comisión y existe consenso sobre las fiestas, eso facilita enormemente nuestro trabajo. Podemos ir al campo, buscar el novillo que queremos y, cuando lo encontramos, comprarlo.
Cómo se elige a los novilleros
¿Cómo seleccionáis a los novilleros?
Empezamos a trabajar seriamente en ello hacia abril. Nos han ayudado mucho los diferentes circuitos de novilladas: Andalucía, Madrid, Valencia, Extremadura, Castilla y León…
Tenemos un ojo puesto en esos circuitos y el otro en los novilleros sin picadores. Seguimos durante todo el año a jóvenes en los que vemos algo especial y que sabemos que pueden debutar con caballos la temporada siguiente.
También observamos las primeras ferias del año, Madrid antes de San Isidro, Castellón y muchas otras plazas. Cuando alguien nos recomienda a un novillero intentamos ir a verlo. Porque una cosa es lo que nos cuentan y otra lo que vemos nosotros mismos en la plaza.

¿Intentáis casar el tipo de novillada con el perfil del novillero?
Sí. Personalmente me gusta trabajar así. Intentamos encontrar un equilibrio entre la novillada y el perfil del torero. Hay novilleros con un corte más artístico, otros con más valor, otros más clásicos… Intentamos entender sus características y buscar la novillada que creemos que puede servirles mejor.
De José Tomás a los nombres del futuro
¿Qué grandes nombres han pasado por Arganda?
Muchísimos. Aquí han estado Jesulín de Ubrique, Finito de Córdoba, Morante de la Puebla, José Tomás, Alejandro Talavante, Ginés Marín, José Garrido… También Julio Norte, que estuvo aquí el año pasado. Muchos de los que hoy son matadores de toros importantes pasaron por Arganda cuando eran novilleros.
¿Os arriesgáis también con jóvenes prácticamente desconocidos?
Sí, y el mejor ejemplo es Juan de Castilla. Lo anunciamos cuando prácticamente nadie lo conocía y ni siquiera había debutado todavía con picadores. Debutaba el 29 de agosto y pocos días después toreaba en Arganda.
Nosotros llevábamos tiempo siguiéndolo y sabíamos que era capaz. Le correspondió una novillada muy fuerte de Jaral de la Mira. Muchos aficionados nos preguntaban quién era aquel Juan de Castilla al que habíamos contratado. Pues cortó una oreja.
Y en Arganda una oreja vale oro. Fue triunfador de la feria prácticamente en su segunda novillada con picadores. Lo repetimos al año siguiente y volvió a ser triunfador, ya mucho más hecho.
El segundo escalafón
Ese ejemplo explica nuestra filosofía. Nos fijamos muchísimo en ese segundo escalafón, el de los novilleros sin picadores. Hay jóvenes a los que muy pronto se les ve algo diferente. En Francia tenéis, por ejemplo, a Clovis, al que estamos siguiendo muy de cerca desde España.
También seguimos a Armando Rojo, Manuel León o Daniel Gutiérrez, entre otros, pensando ya en las próximas temporadas.
Franceses y latinoamericanos en Arganda
¿Han pasado muchos franceses por la feria?
Sí, bastantes. Adrien Salenc pasó por aquí, al igual que Yon Lamothe, Andy Younes o Thomas Dufau. Este año tendremos también presencia francesa. Arganda siempre ha tenido una relación interesante con los novilleros franceses.
¿Y latinoamericanos?
Muchísimos. Entre los más recientes está Isaac Fonseca. También han pasado Cristian Restrepo, Adame, Jesús Enrique Colombo o Leo Valadez. Este año estará el venezolano Rafael de la Cueva.
Con Roca Rey no conseguimos llegar a un acuerdo en su momento. Digamos que es uno de los pocos lunares que nos quedan en nuestro expediente.
Mucho más que novilladas
La feria taurina de Arganda no son solamente las novilladas…
No. Arganda es también tierra de recortadores. Aquí han estado algunos de los mejores de España y muchos han concursado también en Francia. Los consideramos nuestros embajadores porque allí donde van llevan el nombre de Arganda. Aquí mezclamos prácticamente a partes iguales la tauromaquia tradicional y los festejos populares.
De ahí salen esas cifras: alrededor de cien toros en ocho días. Tenemos encierros, capeas por la mañana después del encierro, sueltas después de las novilladas e incluso una capea nocturna. Podríamos decir que son unos cincuenta toros para la calle y otros cincuenta para la plaza.

Una feria que vuelve a llenar la plaza
¿Qué esperas de esta edición?
Sobre todo, muchísima ilusión. Prácticamente el 99,9 % de los abonados renovó. Después pusimos a la venta unos 200 nuevos abonos y hubo gente haciendo cola durante toda la noche, aunque la taquilla no abría hasta las cuatro de la tarde. Los 200 abonos se agotaron en hora y media.
Tuvimos incluso que detener la venta de abonos para reservar localidades destinadas a entradas sueltas. Estamos cerca de los 1.800 abonados. Y nosotros hemos conocido una plaza en la que apenas había 600.
Eso, visto desde dentro, impresiona muchísimo.
¿Cuál es la clave del éxito?
Reconocer los errores. En ocho días siempre hay cosas que se escapan y elementos que no puedes controlar. Pero tienes que intentar mejorar. Si la feria termina el día 15, el 18 ya estamos reunidos haciendo balance en caliente. Esto ha salido mal: se apunta. Esto puede mejorarse: se apunta. Esto funciona: hay que mantenerlo.
Y, sobre todo, debemos permanecer en contacto directo con el aficionado. Para nosotros el aficionado es primordial y cualquier crítica constructiva es escuchada.
El toro, el aficionado y el profesional
¿Cuál es entonces el problema de la tauromaquia actual? ¿Por qué no funciona en todas partes como en Arganda?
Nosotros siempre hablamos de un triángulo: el toro, el aficionado y el profesional. Los tres deben funcionar juntos. La materia prima es el toro y, por tanto, el ganadero es fundamental. Pero sin aficionados no hay espectáculo y el torero también vive del aficionado. Los tres vértices se alimentan entre sí. Si falla uno, perdemos todo.
¿Y qué opinas, por ejemplo, de lo ocurrido en Zaragoza?
A veces entran en juego intereses personales o políticos. Cuando un político interviene demasiado puede crear un problema donde antes no existía. Si un ayuntamiento saca una plaza a concurso, debe establecer unas condiciones claras y exigir después que el empresario las cumpla. Hay muchísimas plazas de toros municipales, pero también hay muchísimos campos de fútbol municipales. ¿Por qué con los toros se establecen tantas trabas? Es difícil de entender.
Una afición cada vez más joven
¿El público de Arganda está rejuveneciendo?
Muchísimo. Una de las gradas que antiguamente estaba medio vacía la convertimos en nuestra Grada Joven. Tiene aproximadamente 470 localidades y hoy está llena de jóvenes. El abono joven cuesta 75 euros e incluye las siete tardes taurinas y el concurso de recortes.
Muchos jóvenes ni siquiera han podido conseguir abono en esa grada por la demanda existente. Y esto es cíclico. Los jóvenes que hoy ven los toros desde abajo, con el tiempo terminarán subiendo a la grada, exactamente como hice yo.

¿Cuánto cuesta ir a los toros en Arganda?
El abono joven cuesta 75 euros y el adulto 110 euros. Las entradas sueltas dependen de la grada y de si es sol o sombra, pero el precio medio está alrededor de 17 euros. Creo que eso también forma parte del éxito.
Hay novilladas sin picadores en otros lugares que cuestan 15 euros. Aquí, por poco más, puedes asistir a una novillada con picadores, cuyos costes son muy superiores. Y nuestras novilladas sin picadores pueden verse por 8 euros.
¿La feria genera beneficios?
La feria está gestionada por el Ayuntamiento y un ayuntamiento no tiene ánimo de lucro. Existe un presupuesto municipal destinado a las fiestas. Pero la feria es rentable en el sentido de que funciona, atrae público y genera una actividad económica muy importante en la ciudad.
Los festejos populares son diferentes porque son gratuitos y no generan ingresos de taquilla. Sin embargo, forman parte de una tradición que el Ayuntamiento considera que debe defender.
Seguridad para miles de personas
¿Qué dispositivo médico tiene Arganda?
Contamos con un servicio médico homologado y con medios muy importantes. Si la normativa exige determinados profesionales sanitarios, Arganda prácticamente duplica esos medios. Tenemos incluso una enfermería equipada con dos quirófanos.
¿Por qué semejante dispositivo?
Por el volumen de gente. Una mañana de encierro puede reunir a 15.000 personas a las nueve de la mañana. Primero salen los seis novillos de la novillada y después pueden salir otros cuatro o cinco animales para la capea. Podemos estar hablando de hasta once animales en una misma mañana. Con 15.000 personas en las calles existe un riesgo evidente y la organización tiene que ser muy seria.

Dos recorridos para los encierros
¿Cómo es el recorrido?
Otra particularidad de Arganda es que tenemos dos recorridos diferentes. Los cuatro primeros días los toros van por una calle y los cuatro siguientes por otra. Son completamente diferentes. El primer recorrido tiene alrededor de 480 metros, es estrecho y en subida. El segundo tiene una distancia parecida, pero es una calle muchísimo más ancha, con árboles, y en bajada.
¿Por qué dos recorridos?
Porque es una tradición de hace muchísimos años y se ha mantenido.
¿Cuál prefieren los ganaderos y los corredores?
Generalmente, el de abajo. La primera parte es relativamente estrecha y tiene bastantes barrotes. Pero después se llega a un punto muy conocido, la Plaza de la Bienvenida, llamada así en homenaje a la célebre familia taurina.
Allí se forma una especie de embudo rodeado de casas y llega un momento en el que no hay ni un solo barrote ni una talanquera donde refugiarse.
Si entras allí tienes que saber correr delante del toro, darle la cara y tener las condiciones necesarias para salir de su trayectoria. Por eso en Arganda hay corredores realmente buenos.
Toros y tradición religiosa
¿Por qué las novilladas no se celebran los fines de semana?
Porque existe una tradición religiosa profundamente arraigada. Los fines de semana se reservan para las procesiones y los actos religiosos. El primero se celebra la ofrenda floral a la Virgen de la Soledad, que es precisamente el motivo central de las fiestas patronales de Arganda. El segundo fin de semana está dedicado a la procesión.
Durante esos momentos no hay actos taurinos. Todo gira alrededor de la Virgen. Esa es también la identidad de las fiestas de Arganda: hay un tiempo para los toros y otro para la tradición religiosa, y cada uno conserva plenamente su lugar.
¿Por qué hay que vivir Arganda al menos una vez?
¿Qué le dirías a un aficionado para convencerle de venir a Arganda?
Que no venga solamente a la novillada. Tiene que vivir Arganda desde por la mañana.
A las nueve suena el cohete y salen los seis novillos. Puede haber unas 5.000 personas en la plaza y alrededor de 15.000 a lo largo del recorrido. Termina el primer encierro y se prepara el segundo.
Después llega esa capea matinal tan castiza, con recortadores y también con maletillas que salen a intentar dar unos pases. Después viene el almuerzo, el bocadillo con los amigos y las tertulias taurinas: qué toro ha gustado más, quién puede triunfar por la tarde… Cada uno hace sus quinielas.
Luego llega el sorteo. Los aficionados se acercan para ver las cuadrillas, saber quién acompaña a cada novillero, qué banderilleros trae… Todo eso va creando ambiente. Después vuelves a casa, te duchas y hacia las cinco o cinco y media empiezas a acercarte otra vez a los alrededores de la plaza.
Y puedo garantizarte que el ambiente previo a una novillada de Arganda puede estar a la altura, en intensidad, de Sevilla o Madrid. No lo digo solamente porque sea mi pueblo.
Vino Jiménez Fortes. Se sentó en la grada y publicó una fotografía preciosa de la plaza cuando empezaba a caer la noche. En la imagen aparecía un novillero frente al novillo bajo las luces de la plaza.
Y escribió: «Donde todo comienza, vuelvo al origen.»
Que un matador de toros que ha pasado por aquí diga algo así resume perfectamente lo que significa Arganda. Por eso invito a todo aquel que quiera vivir los toros en toda su dimensión, desde el encierro de la mañana hasta la novillada de la tarde, a venir a Arganda.
Siempre será bien recibido.

Entrevista realizada por Fransua del Pozo y Philippe Latour
