Emiliano Osornio, cuando el miedo se convierte en motor
Emiliano Osornio, cuando el miedo se convierte en motor
Torero de 22 años, Emiliano Osornio, mexicano de origen, es un novillero que se ha construido con paciencia, avanzando a su ritmo y con una idea muy clara de lo que quiere ser y, sobre todo, de lo que no quiere llegar a ser. Debutó con picadores en 2021. En 2025 se presentó en Madrid y en Francia. Fue al final de la temporada cuando dio un verdadero golpe de efecto al conquistar el Zapato de Oro de Arnedo y dejar una fuerte impresión en la Feria de Otoño de Madrid. Hoy está apoderado por Curro Vázquez. Sin duda será uno de los novilleros punteros de la temporada 2026. Tertulias le ha entrevistado.
Tertulias : No te conocemos mucho todavía en Francia. Nos gustaría que te presentaras un poco: cómo te nació la afición, por qué quisiste ser torero?
Emiliano Osornio : Pues, en mi caso, en mi familia no hay antecedentes: no tengo nada relacionado con el toro. Todo empezó porque en mi pueblo se da una corrida al año y ahí fue mi primer acercamiento al mundo taurino. A partir de eso empecé a torear.
Tertulias : ¿Cuándo fue eso?
Emiliano Osornio : Tenía siete años y, curiosamente, la primera vez que toreé fue por las fechas de mi cumpleaños. Fue el día que cumplí ocho años. Luego, empecé por una relación de amistad que mi familia tenía con un ganadero de San José — Arturo Jiménez Mangas— me fui acercando más al círculo taurino. En esa ganadería empecé a conocer matadores y a entender mejor el ambiente. Poco a poco me fui dando a conocer… o, más bien, yo fui conociendo a más gente del mundo del toro.

Tertulias : ¿Dónde vives en México?
Emiliano Osornio : Aculco, Estado de México. Está en la zona centro del país, entre Ciudad de México y Querétaro. Es un pueblito pequeño, a mitad de camino.
Tertulias : ¿Y esa zona es taurina?
Emiliano Osornio : Sí, sobre todo en la feria. Normalmente se da una corrida al año y algún festival, poco más. Es tradición. Pero hay afición..
Tertulias : ¿Tus padres son aficionados?
Emiliano Osornio : Pues ahora sí, pero antes de mí no. En mi familia no.
Tertulias : ¿Y cómo nació el deseo de ser torero?
Emiliano Osornio : Pues yo no recuerdo muy bien. De pequeño alguna vez fui a una corrida en mi pueblo, más por tradición: “hay corrida, pues vamos”. Pero no tengo muy marcado el recuerdo… hasta que un día, con siete años, una compañera de la escuela me dijo que su padre iba a torear. Me insistió: “mi papá va a torear, vamos”. Yo le dije a mis padres y fuimos.
Sinceramente, yo no iba esperando nada en concreto. Pero al salir de esa corrida, no sé qué vi, no sé qué me pasó, pero le dije a mis padres: “yo quiero ser torero, yo quiero torear”. Era un 30 de septiembre. A los pocos días mi padre habló con el matador —el papá de mi amiga— y le dijo que yo quería aprender. Empecé a entrenar con él como a mediados de octubre.
Recuerdo que la primera vez no tenía trastos, no tenía nada. Yo era muy chiquito y me prestaban una chamarra, una chaqueta grande, y la usaba como capote. Y el 24 de octubre, que es mi cumpleaños, fue la primera vez que toreé en Aculco.
Tertulias : ¿Al año siguiente o enseguida?
Emiliano Osornio : No, ese mismo año. Entrené diez días y toreé tres becerras.
Tertulias : ¿Y qué tal?
Emiliano Osornio : Bien. No tenía mucha idea con el capote, pero me defendía un poco, bregaba..
Tertulias : ¿Sentiste la arena?
Emiliano Osornio : La verdad es que no lo recuerdo bien. Creo que mi afición no fue consciente hasta mucho después. Al principio era un juego; ni siquiera entendía lo que era ser torero. Simplemente empecé. Se fueron dando las circunstancias: becerras, festivalitos, cosas así.
Tertulias : ¿Recibiste palizas?
Emiliano Osornio : No. De chiquito era muy miedoso, me daba mucho miedo. Recuerdo algún festival: una becerrita, yo muy chico, y ya no quería salir con la muleta. “No quiero, me da miedo”. Una vez un amigo del pueblo me dijo: “ponte dentro del burladero, saca la muleta y pega unos pases”. Eso me dio confianza y terminé saliendo. Pero de niño pasaba mucho miedo.
Luego, ya con los años, vino España. La primera vez que vine a España fue con 15 años, gracias a una relación con el matador Sergio Flores. Estuve como tres meses y, cuando regresé, ya no quería ser torero.
Mi experiencia aquí fue difícil: salir de mi pueblo, salir de mi zona de confort, venir solo —sin familia—… y, además, el concepto que me enseñaron entonces fue muy duro para mí, porque yo era muy miedoso.
Me quisieron inculcar la idea de que el torero “se tiene que morir todas las tardes”, que “te tienen que pegar los toros”, que todo es dureza. Y yo pensé: “si esto es así, prefiero no ser torero”. Lo dejé casi un año. Les agradecí a mis padres el apoyo y les dije que no quería seguir, porque era demasiado duro.

Tertulias : ¿Estaban contentos, de esa decisión?
Ellos siempre me apoyaron en todo: cuando les dije que sí y cuando les dije que no. Pues pasaron 11 o 12 meses. Ese año perdí el año escolar y me fui a vivir al rancho con mi padre, a trabajar en el campo.
Y casualmente volvió la fecha del 30 de septiembre. El alcalde del pueblo le dijo a mi padre que quería organizar algo con los matadores que venían ese año. Como mi padre tenía caballos, quería invitarlos a montar y hacer algo en el campo. Mi padre aceptó. No sé cómo, pero había un becerro y mi padre me dijo: “aprovecha que vienen matadores; torea ese animal. Ya lo último”. Vino Octavio García “El Payo”. Toreé el becerro y, según mi noción, lo toreé bien. Al terminar, el matador me dijo que le gustó cómo toreé y que le llamó la atención.
Me comentó: “tengo un hermano de tu edad; estaría bien que entrenaran juntos”. Yo no tenía muchas ganas, porque ya había tomado la decisión de dejarlo. Pero mi padre me dijo: “ve, prueba; si no quieres, no pasa nada: te regresas al rancho y aquí no pasó nada”. Se facilitó porque “El Payo” vive en Querétaro y mis hermanas estaban estudiando allá. Me fui y empecé a convivir con él. Me enseñó algo totalmente distinto: un concepto más apasionante, más artístico, otra forma de ver el toreo. Aun así, yo seguía con dudas y seguía pasando miedo.
Tertulias : ¿Cómo pasas del miedoso al valiente?
Emiliano Osornio : Es raro. Yo tenía como 16 años cuando empecé con “El Payo”. Me enseñaron otra filosofía, más bonita, pero al final hay momentos y animales difíciles en los que uno tiene que apretarse y jugársela. Yo pasaba miedo, tenía dudas: entre que sí y que no.
Cuando me salía bien y encontraba ese concepto, la satisfacción era tremenda. Me sentía “Manolete resucitado”: decía “soy muy bueno, quiero ser torero”. Pero luego venían los momentos malos, el miedo, los animales difíciles, y pensaba: “no sirvo para esto”. Hasta que llega un momento en el que uno se lo plantea de verdad.
Con 18 años dije: “o soy torero o no soy torero”. Ya eres consciente de lo que implica. También pensaba mucho en mi entorno: mis padres esforzándose, mi familia sacrificándose por apoyarme. Yo no podía estar haciendo algo que al final no quería o no podía. Entonces tomé la decisión: “sí, yo quiero ser torero; esto me gusta, esto lo amo”. Y a partir de ahí todo se vuelve más fácil: tienes claro el camino, tienes un concepto que te llena.
El valor lo encuentro a base de pasión: decirme “esto es lo que me gusta”. A mí un buen muletazo me llena. Al principio era un valor inconsciente: yo no me decía “me voy a quedar quieto pase lo que pase”. Me quedaba quieto porque buscaba el muletazo que me gustaba. Y así, a base de querer torear como a mí me llena, encontré el valor.

Tertulias : Cuando viniste a España, ¿quién te habló de forma tan dura del concepto del toreo?
Emiliano Osornio : Cuando vine a España llegué con un señor que fue mozo de espadas de Joselito y, me parece, de José Tomás. Se llama Antonio Pedrosa; últimamente apoderó a Sergio Rodríguez. Tenía esa escuela de Corbacho, esa escuela “a lo José Tomás”: dureza, jugarse la vida… una filosofía que no es para todos. Para algunas personas funciona, pero en mi caso, a esa edad, me espantó muchísimo. No me llenaba y me daba miedo que te dijeran: “te tiene que pegar un toro, te tiene que jugar la vida, te tiene que pegar una cornada”.
Yo no soy torero para morirme. Si me muero será una circunstancia, un accidente. Pero yo estoy sobre todo para disfrutar, para sentir. Además, yo iba a la escuela taurina “El Yiyo”. Entrenaba por la mañana con Pedrosa y por la tarde iba a la escuela. Probablemente era la misma filosofía y se me juntó todo: yo iba reventado.
Tertulias : ¿Al final, te quita el miedo centrándote la cabeza en torear?
Emiliano Osornio : Claro. Depende de cómo lo visualices. En vez de visualizar el miedo y el riesgo, yo visualizaba que si me ponía ahí podía sentir cosas muy bonitas; podía apasionarme. Y así he avanzado: centrándome en crecer en mi concepto, en mi toreo, y tratando de no pensar tanto en el riesgo para que no me dé más miedo.
Tertulias : ¿Cuál era la motivación de tu primer viaje en España?
Emiliano Osornio : Sinceramente, no lo sé. Mis inicios fueron más inercia que decisión consciente. La gente me veía y me decía que tenía cualidades. Y yo sentía el peso del apoyo: amigos, familia, ganaderos… gente que apostaba por mí. Yo cargaba con esa idea de “me están echando una mano, tengo que responder”. También fue “fácil” por las relaciones: Sergio Flores, los ganaderos de San José… se consiguió contacto en España y vine. A esa edad, lo hice más por ellos que por mí. Hoy lo agradezco, porque con el tiempo la situación cambió y ahora lo hago por mí, porque me encanta.
Tertulias : Cuando quitas México, ¿Qué dejas atrás?
Emiliano Osornio : La primera vez, lo dejé todo: mi pueblo, mi vida, mi familia. Con 15 años no había salido ni del país. Irme al otro lado del mundo era dejarlo todo. Y cuando volví, lo extrañé mucho, pero también estaba contento, porque pensé: “dejé todo para ir y al final no me gustó lo que conocí”.
Cuando volví años después, ya no dejé nada: me lo traje todo. Tengo a mi gente aquí, tengo a mi país aquí. Quiero representarlos y agradecer con mi esfuerzo a mi familia y a quienes me ayudaron. México está muy presente en mí, más ahora con lo difícil que está la situación taurina allá. No dejo nada atrás: todo lo llevo conmigo. Son mi inspiración.
Tertulias : El toreo es una profesión solitaria ¿Cómo llevas esa soledad?
Emiliano Osornio : La verdad, muy bien. Con 16 años empecé a vivir solo en Querétaro por circunstancias familiares, y me adapté a esa vida y a esa soledad luego enfocada en el toreo. Es difícil: hay días en los que te sientes solo, días en los que quieres hacer cosas normales de tu edad —salir, planes, amigos— y tú vives distinto. Pero lo llevaba bien: tenía libertad, andaba a mi aire, era responsable.
De hecho, me considero una persona solitaria y de pocos amigos. Los pocos amigos que tengo son mis hermanos, son mis verdaderos amigos. Soy poco social; en eventos con mucha gente soy tímido, no socializo bien. Estar solo a mí me agrada: aprendes a conocerte, tus cualidades, tus pasiones, tus debilidades, tus miedos. En el toro es clave, porque cuando estás delante del animal, el único que sabe la verdad si eres capaz, si no eres capaz, si tienes miedo, si no tienes miedo, eres tu!

Tertulias : ¿Estos amigos son taurinos?
Emiliano Osornio : Mis amigos de verdad, ahora sí
Tertulias : ¿Eres peligroso (sonrisas) al final porque pones a gente con el dolor?
Emiliano Osornio : Sí. Mi gente, mis amigos, mi familia… les he contagiado esa pasión. Personas que no eran taurinas ahora les gustan los toros. Me da gusto poder hacerles ver la tauromaquia de una manera más profunda, porque la ven a través de mí.
Tertulias : ¿Cómo puedes ser tímido en la vida y tener la obligación de conectarse con tanta gente en un ruedo?
Emiliano Osornio : Uno sigue siendo tímido. Pero cuando estás en la plaza, si tu timidez viene del “qué dirán”, tienes que olvidarte. Para hacer el toreo que me gusta tengo que ser yo. Si me preocupo por agradar, no resulta. Si yo estoy preocupándome porque ellos disfruten, ni lo voy a hacer bien y voy a estar concentrado, ni las cosas se van a dar bien. El toro lo tienes que sentir tú. Cuando lo sientes, haces sentir a la gente. Y es verdad que cuando te va bien, cuando la gente te lo reconoce, se te quita un poco la timidez… pero uno no cambia: sigue siendo tímido.
Tertulias : Estás avanzando sin precipitarte ¿Es algo buscado o es por el contexto? Hace cuatro años que eres novillero.
Emiliano Osornio : Son muchas cosas. Debuté como novillero en 2021, el 30 de septiembre, en mi plaza de Aculco. Pero en México es muy difícil torear: no hay novilladas sin caballos, hay pocas oportunidades, muchas novilladas no son tan profesionales… ser torero cuesta más. Aquí veo que las escuelas tienen más apoyo, tentaderos, vacas, a veces ayudas. Allá es más complicado.
En mis dos primeros años toreé poco y traté de hacer lo “correcto”: Aguascalientes, Guadalajara, México y dejar de un lado los pueblos y los festejos que no aportaban. Llega un momento en el que piensas: “triunfo aquí, triunfo allá… ¿y luego qué?”. Sentía que estaba en un bucle y no avanzaba. Por eso tomé la decisión de venir a España: si quieres ser figura y vivir del toro, tiene que ser aquí.
Vine hace dos años. Se lo dije a mis padres y a mi abuelo. Mi abuelo vino una semana conmigo para ayudarme a instalarme. Yo no tenía a nadie, a quien llamar en España. Meses antes había conocido en México al matador Jesús de Alba y lo llamé, prácticamente desamparado. Le mandé un mensaje por Instagram, hablamos y me dijo: “vente”. Yo vivía en Torrejón de Ardoz. Alguna vez en la semana me iba en autobús a Madrid y ya entrenaba con el matador y pues ya lo empiezo a tratar un poco más. Ya tengo que me agarro de él por así decirlo, ya digo pues él me está ayudando, él es mi salvación y la verdad que él siempre me ha apoyado. Nos vimos, hablamos, entrené con él cuando podía. Me apoyó por amor al arte, sin pedir nada a cambio, y se lo agradezco muchísimo.
Tertulias : En este camino hay que tener paciencia. ¿Quién te la enseñó: el toro, la vida, tus padres?
Emiliano Osornio : Al final, uno la aprende. La vida te lo muestra. Hay momentos en los que tienes que esperar y otros en los que dices: “es ahora”. La clave es saber leer el momento y tomar la decisión correcta.
Tertulias : Cambiando de tema: ¿cómo defines tu toreo?
Emiliano Osornio : Clásico y artístico. Lo enfoco en ese lado porque es que de valor hablo poco y no me gusta ese tema. Yo creo que ese toreo involucra todo. Lo vemos con muchos referentes a lo largo de la historia, que los toreos artísticos y clásicos son toreos muy completos. Para mí el toreo clásico y artístico es completo: exige valor, personalidad, pasión, obsesión por crecer. Yo no he descubierto nada nuevo: es el toreo de siempre.
En video, Emiliano en Arnedo
Tertulias : Cuando estás toreando, ¿Te adaptas al toro y al encaste, el publico o impones tu base?
Emiliano Osornio : Intento imponer mi base, porque si te desenfocas intentando agradar a cada sitio, no da la mente para transformar. Yo no voy a un pueblo a “torear para el pueblo”; voy a seguir toreando en mi línea y en mi concepto. Creo que así es cuando consigues encajar con todo tipo de aficionado y con todo tipo de toros. En lo técnico, claro que matizas: el toque, la distancia, no es igual un Domecq que un Santa Coloma… pero el muletazo que busco es el mismo. Solo ajustas para poder hacerlo con embestidas distintas.
Tertulias : ¿No es peligroso de pensar solo en tu toreo? ¿No limita tu crecimiento?
Emiliano Osornio : Depende de lo que entiendas por “mi toreo”. Hablo de concepto, de filosofía, de personalidad. Yo sé hacer de todo: rodillas, adornos, arrimón… pero lo hago con mi sentimiento. Tener un concepto no limita: te forja personalidad, y hoy el toreo necesita personalidad. Entonces no te limita y te refuerza
Tertulias : Desde el inicio al final de la temporada¿ Qué ha cambiado o evolucionado en ti o en tu toreo?
Emiliano Osornio : He evolucionado. En una temporada de 15 novilladas crecí muchísimo: oficio, técnica, pero también como persona. Te alimenta el alma. Hubo tardes buenas —pocas, pero buenas— que te reafirman. También hubo tardes malas, de irte al hotel desanimado. A veces te sostiene un detalle: un muletazo clave. He crecido profesionalmente, técnicamente, pasionalmente… y como hombre, muchísimo. Cada vez desencajo más de los de mi edad. Cada vez me siento más grande y menos niño.

Tertulias : ¿Te sientes preparado para tomar decisiones grandes?
Emiliano Osornio : No lo sé, porque uno nunca está listo. Pero el camino te hace fuerte, más humilde, más consciente. No sé si estoy “listo”, pero creo que tengo fuerza para asimilar lo que venga.
Tertulias : ¿Cómo llega Curro Vázquez a tu carrera?
Emiliano Osornio : Fue una sorpresa. Cuando vine a España y empecé a entrenar con Jesús, yo no tenía nada: ni tentaderos, ni festivales, nada. Por una amistad en México con Fernando y Santiago Pérez Salazar, de Arroyo Zarco, ellos tienen relación con el maestro Curro Vázquez y le dijeron que, si podía, me echara una mano.
Al principio no había relación. Un día el maestro me llamó para ir a tentar a Victoriano del Río. Yo le dije a Jesús que me llevó. Tentamos Cayetano y yo: tres vacas cada uno. Fue mi primer tentadero en España y la primera vez que me vio el maestro. Me fue bien y creo que se llevó una sorpresa. Después me invitó a Juan Pedro y a Garcigrande. Pero en todo un año, solo coincidimos en tentaderos, sin una relación cercana.
El año pasado, ya con más trato, le pedíamos opinión: “maestro, vamos a tentar aquí”, “maestro, mire este vídeo”, “maestro, ¿cómo ve esta novillada?”. Siempre fue correcto, siempre ayudó, pero sin involucrarse.
Sorpresa
A lo largo de la temporada también la relación personal creció. Alguna vez, fui a entrenar a su casa con él, comimos juntos, alguna vez platicamos, entonces como que la relación personal pues fue creciendo todavía. Antes del festival del 12 de octubre yo estuve yendo varias tardes con el maestro, le embestí algún torito, le ayudaba a entrenar, me mandaba vídeos, hablábamos de todos, la relación iba bien.
Pasando el festival el 12 de octubre y de mi temporada, creíamos que alguien se interesaría… y no. El único que se interesó fue José Antonio Campuzano, pero no se concretó. Pensábamos que en 2026 seguiríamos Jesús y yo solos.
Un día, entrenando, el maestro me llamó: “Emiliano, vente a mi casa”. Lo dijo muy serio. Luego volvió a llamar: “mejor vengan a comer, cámbiense y vénganse”. Fuimos a un restaurante cerca de su casa y, en cuanto el mesero se fue, el maestro dijo: “si yo te ayudo, ¿cómo lo vamos a hacer?”. Jesús y yo nos quedamos: “maestro, como usted diga”. Y él: “tengo ganas de echarte la mano, tengo ilusión; creo que tienes cualidades. ¿Cómo lo hacemos?”. Lo hablamos y esa misma tarde quedó hecho el apoderamiento. Fue una sorpresa enorme..
Tertulias : ¿ De vuelta, qué pasó en el coche?
Emiliano Osornio : Contentísimos. Era un sueño. Al llegar a Madrid lo celebramos.
Tertulias : ¿ Llamaste a tus padres?
Emiliano Osornio : No recuerdo si ese día o al siguiente, porque ese día lo celebré con Jesús. Luego sí: llamé a mi familia, a mis amigos, a los ganaderos. Nadie se lo esperaba. Es impresionante que un personaje como el maestro ayude a un novillero… y además mexicano.
Tertulias : Lo hablaste luego con Curro, ¿Cuál era su motivación?
Emiliano Osornio : Me dijo que lo tenía pensando. Conforme creció la relación personal, me dijo que como chaval le caía bien, que veía valores, educación… y como torero, cualidades que le ilusionaban. También influyó lo de México: él vivió momentos muy bonitos allí, la época de oro, y añora que México recupere esa viveza taurina.
Yo creo que el festival del 12 de octubre le dio moral. Se le veía ilusionado, como un novillero. Tenía ilusión… y también presión, miedo. Cuando salió bien, creo que le avivó algo. Él me había dicho que lo último era con Cayetano, que ya quería retirarse y estar con su familia. Pero el festival y otras cosas le encendieron esa llama y decidió ayudarme.
Tertulias : ¿Qué cambió en tu día a día desde que dirige tu carrera?
Emiliano Osornio : Todo. Desde que terminó la comida empezó a llamar a todo el mundo: ganaderos, prensa… se le cambió el chip, se puso el chip de apoderado. Yo nunca lo había visto accionar así: todo perfecto, muy profesional. Entreno mucho más con él, tiento más. Y el día a día es bonito: hablamos mucho de toros, vemos vídeos, me cuenta anécdotas, me río mucho con el maestro. Es súper educado y muy torero para todo. Mi vida cambió en eso: cada vez me hago más torero.

Tertulias : ¿Te prepara para más presión, plazas más importantes?¿Como, aprovechas de su experiencia?
Emiliano Osornio : Aprendo mucho escuchándolo. Le pregunto cosas: cómo afrontó tal tarde, qué pensaba… Pero no es alguien que me regañe o me apriete: no me dice “no tomes un vino”, “tienes que estar a dieta”. Al contrario: “prepárate, disfruta; tenemos una temporada bonita, ojalá tengamos suerte”.
Y como ha sido torero, entiende todo el proceso. En un tentadero, si una vaca sale mala, no me machaca: lo ve claro y te lo dice. Corrige detalles puntuales y siempre con educación y sensibilidad. Estoy aprendiendo muchísimo, solo de escucharlo y de cómo ve el toreo. Tiene un tacto impresionante el maestro
Tertulias : ¿Qué objetivos tenéis para la temporada 26?
Emiliano Osornio : Ir despacio, seguro, sin precipitarse. Tenemos una temporada bonita, quizá no muy extensa, pero con novilladas buenas. Ojalá se junten las circunstancias: yo pondré todo, que los toros embistan y que agarremos velocidad. De momento, la mirada está puesta en Valencia, y luego iremos viendo.
Tertulias : Vamos a hablar de Francia. El año pasado fuiste una vez, este año vuelves varias.
Emiliano Osornio : Sí, estoy ilusionado. La primera vez me sacó un poco de quicio: la personalidad cambia mucho según plaza y país, y yo no me sentí encajado. Sentí al público frío y me salí de mí intentando “calentar” a la gente. Estuve irregular, rápido, queriendo hacer cosas que no soy. Luego lo analicé y entendí que no era eso: es la manera de ser en Francia. Me dicen que el día que rompa una faena allí y la gente rompa contigo, lo vas a disfrutar de verdad. Tengo ganas de sentirlo. Francia es muy importante en la tauromaquia y quiero que lo sea también para mí.

Tertulias : ¿En Garlín, por ejemplo?
Emiliano Osornio : En Garlín, por ejemplo. También me dicen que Francia es muy profesional: el éxito que tengas te lo van a agradecer y te van a dar más. Así que voy con ilusión y con responsabilidad, pero con ganas de disfrutar.
Tertulias : ¿Tentaste este año en Pincha, que opinas de la ganaderia?
Emiliano Osornio : No había tentado nunca allí. Me gustó: en ese tentadero no salió ninguna becerra de nota altísima, pero se nota el fondo de calidad. Tienen bravura y también clase para permitirte torear bien. Y creo que tiene transmisión, que en Francia es necesaria. Son animales bonitos, bien hechos. Hubo momentos en que mi tanda no salió limpia, pero en un muletazo le cogí el aire perfecto y la vaca me lo agradeció y embistió bien Entonces estoy muy ilusionado con matarla.
Tertulias : Una última: ¿qué necesitas fuera de la plaza para mantener tu equilibrio personal?
Emiliano Osornio : Felicidad, paz y amor. Yo es lo que busco en mi día a día, Estar tranquilo, inspirado, feliz, tener amor en mi vida: amistades, familia, amor por el animal, por lo que haces. Y paz de conciencia: saber que estás haciendo lo correcto, que te esfuerzas, que estás a gusto, que te apasiona, que estás feliz
Eso es lo que busco antes de torear y lo que me repito cuando va a salir el toro, porque a veces te gana el miedo: el público, la responsabilidad… Me gusta recordarme: “estoy aquí porque esto me gusta”. Disfruta si puedes pegar 20 pases. Disfruta la oportunidad de estar en esta plaza. Ese es mi equilibrio: estar pleno, contento y tranquilo.
Emiliano Osornio ha aprendido a transformar el miedo en impulso y la soledad en fuerza. Su apoderamiento por Curro Vázquez supone un punto de inflexión en su carrera, justo cuando la temporada 2026 se presenta decisiva. Entre España y Francia, el novillero mexicano avanza con una idea clara: ser fiel a su concepto y demostrar, muleta en mano, que el toreo con personalidad sigue teniendo futuro
Philippe y Francisco
