Ana Romero, una historia de familia
Ana Romero, una historia de familia
Ganadero por herencia, pero sobre todo por convicción. Lucas Romero abre las puertas de una casa donde el toro se piensa, se respeta y se defiende lejos de las modas. Desde la historia familiar hasta la gestión actual de un encaste tan exigente como singular, repasa un camino marcado por el rigor, las dudas y la fidelidad. Selección, transmisión, heridas de la historia y una mirada lúcida sobre el futuro de la tauromaquia dan forma a esta conversación en la que el toro es siempre el eje central.
Historia de Familia (s)
Tertulias : ¿Cómo empezó la historia con tus padres?
Lucas Romero :Pues la historia empieza por pura afición que ellos tienen hacia lo que sería la ganadería brava.
Tertulias : ¿Nunca habían tenido relación directa?
Lucas Romero : Pues eso nunca. Pero mi madre, que yo digo que es el alma de la ganadería porque ella era la gran aficionada.
Tertulias : ¿No era tu padre?
Lucas Romero : Sí, bueno, a mi padre le gustaba y le acompañó en esa aventura. Pero mi padre no era un apasionado. Era como él decía “una obligación que le gustaba” pero no, él no tenía una pasión. La apasionada era mi madre, la que quiso ser ganadera. De hecho la ganadería se llama Ana Romero, que es el nombre de mi madre.
Y bueno, lo primero que compraron fue una ramificación de Núñez que no les gustó. Al año siguiente lo quitaron. Ya entonces fue con la relación con don Joaquín Buendia. Le habló a mi padre de una oportunidad de comprar la mitad de la ganadería de Don Alicio Perez Tabernero en Salamanca y que Don Joaquin le ayudaría en todo lo que necesitase.
Toda la primera parte del inicio de la ganadería que hace los tentaderos es Joaquín Buendía. Bueno, estamos hablando del año 59, 60 y 61
Tertulias : Cuando compro la ganadería, tus padres, luego les echaron una mano Buendia durante varios años. Y a partir de ahí ¿Cómo pasaron las cosas?
Lucas Romero : La primera etapa de la ganadería, como mis padres no conocían nada, el apoyo era don Joaquín Buendía. Intervenía no sólo en hacer los tentaderos, sino en la selección en todo lo que era la ganadería y en aconsejarle en los tratos, en las plazas. Eso también le ayudo a mis padres a montarse un poquito en el carro de Casa Buendía, que era una ganadería de las mejores ganaderías. Eso le permitió con facilidad de entrar y de iniciarse en la aventura de la ganadería brava.
El tiempo que está don Joaquín Buendía, en torno a 10 años a plena dedicación. Entonces los tentaderos se hacían en una semana. Se encerraban aquí mis padres, don Joaquín y hasta los toreros se quedaban a dormir. Julio Vega “Marismeño”, los Oliva, y entonces los tentaderos eran de quince, dieciocho, veinte becerras durante el día. Era una barbaridad, pero era la forma de entonces, la distancia y las carreteras, todo.
Bueno, pero ya pasada esa etapa, mi padre es el que empezó todo lo que tiene que ver con la selección de la ganadería, siempre utilizando la Casa Buendía y la amistad que tenemos. Todos los años venía un semental de casa de don Joaquín, se echaba las vacas, estaba un tiempo, después se retiraba. Se echaban toros de casa con la edad de tres años que no habían sido tentados, pero que, por su morfología y su familia, sus notas, pues se echaban. Se lidiaban al año siguiente en corridas de toro de cuatro años o de cinqueño.
Bueno, eso fue dando buenos resultados, porque por un lado siempre tenías la casa Buendia que te mandaba un toro que te iba refrescando y a la vez tú ibas complementando con estos novillos de casa.
Tertulias : ¿Qué ocurre entonces?
Lucas Romero : Cuando llega don Manuel Chopera, empieza a meter, introducir un toro cada vez más grande en las corridas. Y el toro de Santa Coloma era un toro bajo, de poco esqueleto, poquita cara. La Casa Buendía tenía que lidiar en Bilbao, Logroño, Madrid, Bayona,etc en definitiva tenía que lidiar en plazas de primera. Y se encuentra que no puede competir contra otras ganaderías, que, si les permiten otro volumen, otra caja. Entonces empieza a buscar y a seleccionar un toro con más volumen, con más altura, fuera del Santa Coloma.
Pero ese experimento, el deterioro no es inmediato, pero van pasando los años y se encuentra con un toro que no tenía las virtudes del toro de Santa Coloma. Es un animal que se para, que sale muy suelto y ya las figuras no lo quieren. Dejó de lidiar.
Entonces, antes de que eso ocurriera, cuando mi padre ya desde fuera lo estaba viendo, dejó de traer toros de Buendía. Y también se unió también, que, entre ellos, por desgracia, como ocurre en las mejores familias, entre los hermanos hay diferencias, y se rompe la ganadería de Buendia, se forman cuatro lotes.
Tertulias : ¿Hablamos de cuál año?
Lucas Romero : Te hablo de memoria. Bueno, 90, es cuando empieza la ganadería a caer. Yo me hago cargo de la ganadería en el año 99 y ya no venían toros de casa Buendia. Estamos hablando de años 90 y tantos.
La familia se dividió, la ganadería se dividió. Se quedó José Luis Buendía con el hierro de Don Joaquin Buendia, Rehuelga (Rafael Buendía), Javier Buendia se quedó con lo que tiene ahora Flor de Jara, que era antes Bucaré y por último lo que tiene ahora Pilar Buendía (Pallares). Esas son las cuatro ramas que se hacen. De esas cuatro ramas, las dos únicas que quedan en la familia es Pallares y Rehuelga, que son ganaderías en número de vacas similares a Ana Romero.
Desde hace ya más de 30 años, el único refresco de toros ha sido vía casa de Rafael Buendía de Rehuelga y otra ganadería que a mí me encanta, que es Felipe Bartolomé, que también es puro Buendía, porque cuando don Joaquín Buendía compra la ganadería, la compra con su socio que es Felipe Bartolomé. Felipe Bartolomé se quedó con la parte del conde Santa Coloma más ibarreña y Joaquín se quedó con lo más asaltillado, por así decir.
Bueno, pues Felipe Bartolomé, que es una pena que ahora solamente lidia novilladas sin picadores, pero es una ganadería muy buena dentro de lo que es este encaste.

Tertulias : Entonces tú llegas en 99 ¿otra etapa?
Lucas Romero : Yo cojo la ganadería en el 99, sí.
Tertulias : ¿Imagino que estabas trabajando con los padres desde años?
Lucas Romero : Bueno, yo entonces tenía 23 años, era un giro. Yo acababa de terminar la carrera, me puse a trabajar en Madrid. No se me olvida el día que fuimos a una corrida que teníamos en Requena, entre Valencia y Albacete. Pues esa corrida que yo fui con mi padre, yo iba siempre a todo lo que podía con mis estudios.
Nosotros tomamos las notas en una hoja. Le hacemos 6 partes. Tomamos las notas y después se pasan al libro. Mi padre cogió un folio, lo preparó y yo estaba aquí de este lado suyo y me hizo así, con la hoja, el boli y me dice “a partir de hoy tú eres el responsable, toma nota. A mí me tienes para consultar todo lo que quieras, pero si tú no me dices nada, yo no voy a intervenir en nada. Si tú quieres.”
Tertulias : ¿Pero nunca lo hablasteis antes?
Lucas Romero : Yo quería. Pero yo no me lo esperaba, pero a mí me gustaba mucho el regalo de papá. Y además yo estaba viviendo en Madrid, trabajaba en Madrid en una firma de auditoría que me complicaba mucho poder llevar la ganadería a la vez.
Tertulias : ¿Y la mamá que decía?
Lucas Romero : Pues mi madre lo que le dijo a mi padre fue lo siguiente: Fernando, ¿Cómo se te ocurre dejar a tu hijo en una manada de lobos? Se lo van a comer. Y mi padre le dijo así es como se aprende.
Tertulias : ¿Y tus hermanos no te quisieron quitar?
Lucas Romero : Yo soy el pequeño de 9. Y ninguno de mis hermanos mayores querían de verdad ser los responsables de la ganadería. Mi padre no tenía preferencias y si la tenía, las disimulaba muy bien. Mi padre siempre tuvo el concepto de que cuanto antes lo que vienen por abajo se inicien en cualquier cosa mejor. Porque hoy estamos aquí nosotros, pero no sabemos qué ocurrirá mañana. Por eso mi padre quería ceder el testigo de la ganadería estando el en plenas facultades y poder transmitir sus conocimientos y ayudar en lo que se le pidiera.
Para mí es un legado muy bonito. Es muy sacrificado, es duro, hay ratos muy desagradables, hay ratos injustos, hay ratos desapacible, hay mucha ingratitud a veces, pero….
Tertulias :¿Y cuándo te sentiste realmente ganadero?
Lucas Romero : A mí me ayudó mucho lo que me dijo mi padre:” Yo estoy si tú vienes a por mí, pero no estoy si tú no me dices nada”. Entonces mis padres nunca se perdieron un tentadero, nunca se perdieron una corrida, siempre venían y yo siempre les avisaba de todo. Pero me ayudó mucho a que todo el mundo del toro me viera con respeto.
Por eso me ayudó mucho la actitud de mi padre de no ser un padre, de querer corregir o de querer estar encima y eso la gente lo vio. Estaba vigilando, pero desde fuera. No opinaba, no decía nada y eso a mí me ayudó mucho.
Si tenía alguna duda le preguntaba. Y cuando llego el momento del bache, el parón ese de la ganadería de no tener sementales de Casa Buendía y aquí no teníamos sementales fijos, íbamos rotando con los novillos, no compartía la idea de que sacáramos sementales propios, pero se lo explique y con el paso de los años reconoció que fue un acierto. Y a la vez continuar echando novillos por familia y morfología que al año siguiente se lidian en las corridas de toros.
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Tertulias : ¿Sigues con esta política?
Lucas Romero : Sigue igual. Y de vez en cuando algún animal muy concreto lo dejamos de semental, pero nunca está más de tres años en la ganadería.
Tertulias : ¿Hay una razón?
Lucas Romero : Bueno, la razón es si aquí hay 110 madres, máximo 120, en algún momento, si sólo echas un padre durante mucho tiempo, todo termina siendo de lo mismo. Está bien cuando tienes que definir o buscar virtudes para hacer una ganadería con una serie de rasgos identitarios, pero eso ya está conseguido en Ana Romero, que tiene su sello y unos caracteres muy definidos.
Volver con el mismo semental, lo único que te va a crear es consanguinidad. Con la rotación de varios novillos cada año sigues teniendo consanguinidad, pero mucho menos. Pero lo que os estaba diciendo, que cuando yo me hago cargo de la ganadería, la autopista de Casa Buendía ya no existe, o sea, ya no tenemos un banco de sementales y yo rompo un poco con eso y entonces sacamos 7 sementales, intentamos en la plaza, que mi padre no era partidario, pero después a la larga, gracias a esos siete sementales, la ganadería cogió continuidad, no noto tanto la falta de Casa Buendía.
Tertulias : Quedarse con este encaste tan difícil, que está un poco rechazado del mercado ¿Es una locura? ¿Por qué quedas en este camino?
Lucas Romero : Yo creo que depende del objetivo que uno pretenda con una ganadería, porque si el objetivo que pretendes es yo lo que quiero estar es figurando y verme anunciado con figuras, y tener ese supuesto reconocimiento, pues en ese caso no seas ganadero de este tipo de ganadería.

Además ese ganadero va a durar muy poco, porque los toreros no son fieles de por vida a una ganadería. Y sobre todo que los toreros pasan, pero las ganaderías no. Por eso las ganaderías siguen mientras el dueño quiera seguir y después la satisfacción de tener algo único. Tenemos un toro que no tiene nadie nada que ver con otro en casa. Tenemos primos hermanos, como Rafael Buendía. La peculiaridad de esta ganadería es que es la única que tiene sangre de Graciliano, o sea, es un Santa Coloma que no es puro vía Buendía, sino también es 50% vía Salamanca, vía Pérez Tabernero
Tertulias : Pero para la ganadería no hay problema del dinero, del presupuesto.¿Eres rentable?
Lucas Romero : La ganadería es rentable. No es para hacerte evidentemente rico, pero no se pierde dinero. Se gana menos dinero que en otros negocios. Básicamente, todos trabajamos para ganar dinero y cuanto más mejor. Pero aquí hay que meter un poco el componente del amor y la fidelidad a un tipo de toro, y a un legado.
Tertulias : ¿Y a los hijos tuyos, les encanta?
Lucas Romero : Si.
Tertulias :¿Cuántos años tienen?
Lucas Romero : Pues que tengo desde el mayor que cumple 24, al más pequeño que tiene 6. En total son 7 hermanos
Tertulias :¿Les gusta meterse contigo?
Lucas Romero : Si y lo que me gusta de ellos es que cuando llega el tiempo, por ejemplo, la Navidad, lo que quieren es estar aquí. Por la edad que tienen lo normal es que quieran estar de fiesta, pero la verdad es que prefieren pasar días en el campo antes que salir de fiesta con los amigos.
Tertulias : ¿Y tus hijas ¿Están interesadas?
Lucas Romero : No me importaría que fuera una de ellas la que me suceda. Bueno, es que son entre ellos mismos como hermanos también son distintos. Y al final ser ganadero también es un camino que uno no busca. No es algo que tú te prepares, o sea, intencionadamente.
Tertulias : Tú como padre y ganadero ¿estás vigilando los comportamientos de cada uno, por si acaso uno quiere más que otro?
Lucas Romero : Sí, bueno, más que los comportamientos sí veo cómo se manejan ellos en el campo, el ganado, los caballos, eso sí lo estás analizando. Bueno, lo ves, si notas quien no le cuesta levantarse muy temprano y madrugar y preguntarte qué hay mañana, ¿qué hay que hacer?
Yo recuerdo cuando era joven, con veintitantos años, que a lo mejor tenía una fiesta por la noche en Jerez y entonces me venía en el autobús por la mañana temprano sin haber dormido para acá, pero bueno, lo hacía porque era lo que me gustaba.
Tertulias :¿Y asisten a todos los tentaderos?
Lucas Romero : Sí, siempre que pueden están en los tentaderos, algunos están en la universidad en Madrid, en Pamplona y en San Sebastián. Y por mi parte procuro que las fechas de los tentaderos y las faenas del campo coincidan cuando ellos puedan estar.
La selección

Tertulias : ¿Cuáles son los criterios de selección en los tentaderos? ¿A qué edad se tientan las vacas?
Lucas Romero : Un tentadero es entre un año y medio a dos años y medio. Aquí el tentadero es silencio. Lo primero nadie habla, excepto el torero, los que están en el ruedo y el ganadero y el picador. Pero la becerra, en lo que es pararla, siempre digo que pocos pases, poco capote, porque lo que interesa es verlo en el caballo en ese momento.
Tertulias : ¿Y siempre se pone la becerra en el mismo sitio?
Lucas Romero : Todas las becerras se colocan en el centro del ruedo, la buena, la mala, la regular, la extraordinaria, siempre a la contra querencia y siempre desde el mismo sitio.
Tertulias :¿Y eso cuál es el motivo?
Lucas Romero : Esto lo aprendió mi padre de casa de Don Joaquín Buendía. Es que cuando tú le haces un examen a una clase de 50 alumnos todos tienen el mismo examen. El alumno que es matrícula de honor no le dices te voy a dar otro examen más. El motivo es que todos los animales tengan la misma vara de medir. Para el que es extraordinario va a seguir siendo extraordinario. A mi modo de ver. ¿Y después quien es regular? Desde ahí vas a ver que es regular.
Lo que hacemos para que los toreros sepan dónde hay que dejarla, hay un punto blanco en el centro de la plaza para que no haya engaño.
Tertulias :¿Y luego cuántas veces?
Lucas Romero : Lo máximo posible pero máximo 7 veces y mínimo para probar 5 y dando, dando, dando. Lo que sí yo creo que irte ya a más puyazo puede ser bonito, darte satisfacción, pero después tiene que estar la siguiente parte que es la muleta.
Así como en otras ganaderías el tema del caballo no es tan importante, en este tipo de toro sí es importante que el animal demuestre bravura. Que demuestre la raza de que, ante el castigo, se crece, porque en la faena de muleta el castigo es relativo.
En el caballo sí hay castigo porque no es atractivo. El pegarte un topetazo contra un muro y que te golpeen y que te hagan sangrar, ahí es donde ves que el animal tiene raza o no. Hay algunos que se afligen, otros que se paran completamente y otros que al contrario demuestran la misma bravura o más.
En la muleta lo que ves es la forma de embestir del toro. Los toros que se emplean en la muleta sufren más que el que va a su aire, aunque se mueva, esa movilidad tiene que ser con entrega y humillando. El que quiere coger la muleta desde abajo y termina desde abajo, se está rompiendo. Pero bueno, en la muleta si ves también la raza.
Pero también es verdad que, si no ha habido picador, o sea, si no ha habido pelea con el caballo, ese animal que llega a la muleta llega con más ventaja que el bravo que ha empujado en el caballo y que le han roto arriba.

Tertulias : ¿Y luego la muleta cuál es entonces?¿Qué buscas?
Lucas Romero : Bueno, la muleta para nosotros es importante la fijeza, es decir, que el animal esté fijo, en lo que tiene que estar. Después le pedimos que tenga recorrido, que tenga humillación. A mí me obsesiona mucho la humillación, que es un comportamiento muy complicado de conseguir. La humillación es muy complicada de tener de manera uniforme.
Y después me gusta y le pedimos a los animales que empiezan y vayan a más.
Tertulias : ¿Tienes menos certitudes entonces en tus animales cuando te entras? Porque tienes un semental que al final no tienes certitudes. Tienes un utrero que no has visto todavía o has visto el año anterior, sí lo pones a las becerras cuando tiene tres años.
Lucas Romero : Bueno, he visto las hijas.
Tertulias : ¿Y eso te asusta a veces de lo que has visto en el ruedo dices o te fijas más en las vacas?
Lucas Romero : Fíjate nuestra experiencia cuando echas los utreros sin haberlos visto, es que la media de acierto es muy alta. Te equivocas de cada diez en un toro, de cada diez en uno es un diez por ciento. Después también, no sólo echas uno, nosotros echamos tres, cuatro por año.
Que al final lo que tiene eso es bueno y es malo. Porque hay animales que te han dado muy bien y tienes poca descendencia. Pero es la manera de guardar un equilibrio entre los riesgos porque un toro malo te puede hacer mucho daño. Si te mete la mata uno y lo que ha tenido son, por decirte, 15 crías entre machos y hembras, y además tú ya has visto las hembras y tal, no sé cuánto, lo que hace esos seis o siete machos es que no lleguen..
Tertulias : ¿Entonces tienes certitudes o fe en unos y otros, en cuanto has visto el toro el año anterior o después de haber echado. Porque lo ves en el juego al final y tú te puedes fijar de lo que vas a tener el año siguiente?
Lucas Romero : Fíjate que después hay toros que han estado en las vacas que han salido normales, es decir, toro que ha cumplido, bueno, pero no han sido extraordinarios ni excepcionales.
Y después han ligado muy bien con las vacas y han tenido buenas crías. Pero es algo de la genética, es la genética que trae ese semental o ese toro que lleva una genética que congenia muy bien con las madres porque es algo de la familia.
Tertulias : ¿Cuántas vacas están aprobadas en un año?
Lucas Romero : Aquí se aprueban desde 4 hasta 8 de las 50, más o menos. Depende del año y de la necesidad. Es para tener siempre en torno a 110 madres, que es lo que estamos ahora. Cuando más vacas hemos tenido han sido 120, que fue justo antes de la pandemia. Quitamos algo. Bueno, aprovechas y haces un poco de limpieza, pero mínimo cuatro, máximo ocho de becerras aprobadas para madre por año.
Tertulias : Notas y grabas los tentaderos?
Lucas Romero : Nunca los he grabado, pero mis hijos quieren empezar a grabar. Yo les he dicho que encantado, pero yo la verdad tomo nota y sueño mucho o revivo mucho los tentaderos y las corridas y me acuerdo de muchos detalles.
Pero que, si ellos lo quieren hacer, y más con los medios que hay hoy en día, encantado. Eso sí me ha pasado en las corridas que después se han televisado y después lo he visto pasados los días y ves cosas o detalles que en el directo no ves. Pasa más en las corridas que en los tentaderos porque el tentadero es una prueba de laboratorio en la que uno está con todo su sentido y sin distracciones y sin público y sin nada. Pero las corridas sí que estás en el tendido, no ves detalles de si han tocado al toro, si no lo han tocado.
Tertulias : ¿Quién viene a tentar aquí?
Lucas Romero : Pues mira eso es algo que también ha ido evolucionando porque, así como las casas antiguas de ganadería siempre tentaban con los mismos toreros. El sentido era que querían tener la misma vara de medir con toda la ganadería que tentaban. Entonces por eso aquí venía Marismeño y la familia de Emilio Oliva.
Pero conforme yo cojo la ganadería, bueno, entre otras cosas también va siendo más mayores, cambio un poco porque lo que quiero que vengan son los toreros que van a torear las corridas y los novilleros que van a torear las novilladas y entonces lo que hago es repartir los toreros que van a matar las corridas.
Y después se atienden los compromisos, pero siempre entran primero los que van a torear, sea quien sea, porque lo que quiero es que conozcan la ganadería.
Tertulias : ¿Tú eres partidario de los correr los toros en el campo?
Lucas Romero : Es que es una obligación, pero te voy a explicar por qué. Hoy en día el espacio donde tenemos los toros es pequeño, están encercados, cómodos, pero tienen la comida a los pies y su desgaste es mínimo. Imagínate que nosotros vivimos en esta casa sin movernos y ahí tenemos la cocina, el servicio donde bebemos y lo que andamos.
Hoy en día hay que rematar los toros, o sea, el toro tiene que ir enmorrillado, y estamos hablando de un animal que no está seleccionado para que sea gordo, sobre todo el nuestro.
Entonces le tienes que dar pienso. Claro, no le puedes dar el pienso seis meses antes, nosotros un año antes por lo menos. Poco a poco, porque el toro tiene que asimilar el pienso. Y es bueno también porque al correrlos se hace una carrera limpia. No se le enseña al toro nada, el toro va.
Pero yo te explico, igual que el tema de la funda, a mí tampoco me gustaba, pero para una ganadería como la nuestra, sólo en cornadas, un animal que se pega mucho y el desgaste del pitón, esta ganadería tiene poco recorrido de pitón. La media del animal no es de mucho pitón. Si le pones la funda no hay desgaste, con lo cual te permite que te sobrevivan o que te sigan más toros para corrida.

El COVID
Tertulias : ¿Tú conociste consecuencias del Covid a nivel taurino?
Lucas Romero : A nivel taurino no hubo corridas ni ningún tipo de festejo
Tertulias : ¿Ya, pero entonces tuvo que tentar a puertas cerradas o matar toros?
Lucas Romero : Hicimos cosas a puerta cerrada. Y después hubo toros, los que menos nos gustaban, que se mandaron al matadero. Tuvimos mucha suerte porque entonces había seguros y nosotros lo teníamos contratado de suerte antes de la pandemia, lo contratamos en enero y eso nos salvó.
Porque todos los animales que se lastimaban en el campo luego iban a matadero, te pagaba el seguro y algo de entrada de dinero hubo. Pero si no hubiese sido una ruina.
Tertulias : ¿Tuviste ayudas del estado?
Lucas Romero : No, ayudas del estado no hubo.
Tertulias : ¿Pero en navarra, por ejemplo, gracias al gobierno navarro recibieron bastante ayuda, y aquí?
Lucas Romero : Sí hubo, a través de la Junta de Andalucía. Del gobierno de la nación, no hubo nada. Fue por comunidades, por geografía.
Y todo el mundo espabiló un poco o se movió un poco, cuando se hizo en Madrid. La región de Madrid fue la primera en decir hay que ayudar a los ganaderos. Y entonces ya otras regiones le copiaron.
La tauromaquia y el futuro
Tertulias : Sin toro Andalucía no vive. ¿Qué opinas tú de estos que quieren quitar los toros? Porque mañana si se quitan los toros, ¿Qué va a ser?
Lucas Romero : Yo creo que ese movimiento nos ha ayudado. Nos ha ayudado a darnos cuenta de que nos tenemos que unir. Tenemos que defender el toro, la tauromaquia y poner en valor lo que representa en las zonas rurales y lo arraigado que está y las raíces que tiene detrás de estos ataques.
Yo creo que salen oportunidades y las oportunidades hay que aprovecharlas. Y de hecho también hay un movimiento de atracción de los jóvenes hacia la tauromaquia.
Tertulias : ¿Tú lo notas aquí en Andalucía?
Lucas Romero : Bueno, ya la primera parte es que hay mucho interés y las plazas se están llenando. Después también coincide con un momento histórico único que hemos tenido, porque sigue vivo, San José Antonio Morante de la Puebla, que no sé si es el mejor que haya conocido el toreo, pero estará entre los tres.
José Antonio se echó en sus hombros el toreo en unos momentos muy delicados, porque cogió movimiento antitaurino, crisis por el Covid, y se paralizó todo. Y quien dijo yo voy, si queréis seguirme, fue José Antonio Moránte de la Puebla. ¿Otros muchos dijeron no? Yo eso, además de compartir cartel, había como un oligopolio. Todos los carteles eran iguales en todas las ferias eran los mismos carteles, las mismas ganaderías.
Y quien rompe esa dinámica es José Antonio Morante de la Puebla.
Además de artísticamente de lo que ha significado. Pero bueno, eso ha expoleado también mucho a mucha gente joven. El momento histórico de una figura del toreo que sin una publicidad o sin un marketing, porque él no hace marketing de salir en revista o de salir en espacios, ha ido calando, calando y la gente joven lo tiene idolatrado.
Tertulias: ¿De lo que hablas tú, hace dos años cuando mató cien corridas?
Lucas Romero : Ese año mató una corrida de aquí en Calatayud. Lo mató muy bien. Cortó una oreja en el cuarto. Ese año nos toreó dos corridas. Mató más de 100 corridas, mató todo tipo de ganadería, toreó con todos los toreros y llenando.
El golpe de parada
Tertulias: ¿Otro tema, Zaragoza con la herida de Padilla en 2011?
Lucas Romero : Zaragoza es una plaza que nosotros hemos lidiado mucho. La primera corrida que mató Morante de la Puebla en Zaragoza fue de Ana Romero. Es una plaza que, en los últimos años, antes del percance de Padilla, veníamos lidiando mucho.
Tenemos varios premios al mejor toro de la corrida concurso, toros de vuelta al ruedo. En la Feria del Pilar también nos llevamos un premio al mejor toro.
La historia de la corrida esa de Padilla, que tiene su historia. Esa corrida se dio de cinqueña. Y esa corrida de cuatreña se iba a lidiar en Bayona. Es el año donde no pudimos venir por un problema de sanidad.
Entonces, fijaros, en 2010, ese año, el año antes del percance de Padilla, lidiábamos en Arles, en Dax y en Bayona. las tres corridas que teníamos en Francia y lidiamos en Arles, la feria en Semana Santa La corrida salió bien y por desgracia en los análisis postmortem un toro que tenía un ganglio se reportó y aquí llegó la información a Medina a finales de mayo de ese año y entonces ya no pudimos ir ni a Dax ni a Bayona..
Desgracia
La corrida que iba a Dax se le lidio en Cuenca con El Juli, porque El Juli mataba la de Dax y la de Bayona, las dos elegidas por él. La de Dax se la llevó a Cuenca y la que él tenía para Cuenca que era de La Quinta, fue a Dax. El ya no pudo colocar la de Bayona nuestra en España y la que llevaba Bayona nuestra fue La Quinta, que entonces las figuras no mataban. Eso fue lo que le dio oxígeno, por así decir, vida.
Pero esa corrida nuestra que se quedó sin lidiar de cuatreña, se quedó de cinqueña y fue la que fue a Zaragoza ese año de Zaragoza. Antes habíamos lidiado en Burgos, que la mató El Juli, Talavante y Perera, los tres salieron por la puerta grande. Ese mismo año lidiamos en Dax, que la mató Ponce, El Cid y Juan Bautista. Y ese mismo año tenemos la corrida de Zaragoza que era cinqueña y ya algunos toros cumplían los seis años en noviembre. Y ocurrió la desgracia que ocurrió.

Tertulias : ¿Sabes que lo que dice Juan Jose, tiene que agradecer a este toro?
Lucas Romero : Si a él como torero le salvó la vida. El, esa temporada, físicamente no estaba en su mejor momento y él bueno, pues fue un percance, perdió el pie, en fin.
Pero para nosotros sí nos hizo mucho daño porque te acabo de decir que ese mismo año nos torearon todas las figuras. Nos venían toreando todas las figuras, aceptando que era un toro de Santa Coloma muy singular, y les gustaba. Y desde que ocurrió eso, fue algo muy impulsivo porque además la historia de la ganadería fue el primer percance, la primera mancha de sangre desde el año 58. Bueno, y una desgracia espectacular.
Tertulias : ¿Qué pasa después?
Lucas Romero : Los días después, yo me quedé en Zaragoza varios días. Todos los días iba a ver Juan José y a su familia. Yo me quede muy afectado. Recuerdo que la corrida se estaba retransmitiendo por canal plus y hubo declaraciones, o sea, muy en caliente. Recuerdo que Manuel Caballero dijo “ ese toro es un asesino”. Y entonces al día siguiente me llamó, me pidió disculpas. Bueno, pero efectivamente fueron unos momentos de shock.
Fíjate que ahí también hubo un milagro, porque el toro nunca derrotó. El toro pasó y se fue. El toro huía hacia tablas. Si el toro con haberse quedado y hacer el movimiento, está muerto. Con lo cual ahí hubo un milagro en el ruedo. Y después el milagro, la labor de los médicos que corrigieron y supieron encauzar el perjuicio
Pero si después el comportamiento de este toro sigue siendo muy parecido al que venían matando el Juli, Ponce, Talavante. Lo que pasa que desde el momento que el que está arriba te dice no, todos los demás repiten.
Francia
Tertulias : ¿Qué opinas de nuestro país?
Lucas Romero : Un amigo de Orthez, Xavier Klein que estuvo en la comisión hace mucho tiempo, cuando empezaron los movimientos antitaurinos, me dice, la principal diferencia entre España y Francia es que tú a un francés le atacas su afición, su libertad de manifestar una afición, algo que tiene arraigado, y si hace falta, mata, entre comillas.
Y la prueba la tenéis ahora. Los ganaderos de Francia se están manifestando y cortando carreteras porque se ha introducido una enfermedad nueva que estaba erradicada. Como era una enfermedad erradicada en Europa, pues la normativa dice que donde haya un foco hay que terminar con todo. Pero la diferencia es que, en España, que también empezó por la zona de Cataluña, bueno, se han cargado explotaciones, no ha pasado nada, ha empezado a pasar en Francia y la gente sale a la calle, corta carretera y lucha por lo suyo
Bueno, y eso llevado a la tauromaquia también tiene que ver porque primero a nivel, o al menos lo que yo percibo y me traslada a nivel de protección. Fue el primer país que le dio a la tauromaquia protección, esto es patrimonio nuestro. La primera que lo hizo fue Francia, después España. Le copió.
Tertulias :¿Cuando con tus hijos que estás enseñando valores y cuando ves la sociedad no te dices, me estoy equivocando?
Lucas Romero : Lo que pienso es que estoy acertando. Lo que me asusta es no solo en Venezuela, en Colombia, en todos esos países, sino que es algo que se extiende y que también está empezando aquí, pero aquí también, o sea, que aquí bajo una democracia también pretendamos ser totalitarios.
La suerte, vamos, la suerte, la ventaja que tenemos en relación a Venezuela, Colombia, no sé cuánto, es que aquí cada cuatro años hay elecciones. Hay elecciones y que mal o bien hay un sistema judicial, una policía. Volviendo a la tauromaquia, la diferencia principal es uno que en general el aficionado francés está mucho más involucrado. Involucrado en el sentido de esta es mi afición, no me la toques y es mi libertad. El concepto de libertad de la Revolución Francesa.
Y eso está arraigado en vuestro pueblo. Y después involucrado también culturalmente, a nivel de conocimiento, de querer saber de las ganaderías, saber de los toreros. Yo eso sí, bueno, por la gente que yo he ido tratando, sí lo percibo. Y después el respeto. Cuando voy a Francia en general sí noto un respeto por el acontecimiento que significa una corrida, que no es una cosa para mí viéndolo desde fuera, o sea, ir a a Vic, a Arles cuando he ido, que aparentemente es un público más alegre, pero también hay mucha seriedad, mucho respeto y está todo muy bien cuidado. Eso a mí me llama la atención para bien porque una corrida tiene que ser un acontecimiento único.
Tertulias : ¿Y entonces al final te sirve a ti esta mentalidad. Por eso tienes más fama, en Francia actualmente que en España? Vuelvas a Dax este año!
Lucas Romero : Si. Dax es muy buena plaza, pero muy exigente. Es una de la más potente. Cuando digo exigente, no me refiero al público, me refiero al resultado, a la repercusión. El año pasado estuve en Mont de Marsan viendo una corrida, la de Puerto San Lorenzo. Y a Vic también hemos ido con toro para la concurso y siempre he visto muy buen ambiente.

Los toreros
Lucas Romero : Oye, no hemos hablado de que tengo un sobrino novillero
Tertulias : Comment s’appelle-t-il ?
Lucas Romero : Ruiz de Velasco. Su padre de Jerez, su madre de Burgos. Sus padres estudiaron los dos ingeniería en San Sebastián. Y Eduardo, su hijo, el novillero, también ha estudiado ingeniería en San Sebastián. Ingeniería biomédica. Y a la vez que estudiaba ingeniería, entrenaba para ser torero. Se pegaba muchas palizas para poder torear y entrenar los fines de semana. No ha tenido una vida de adolescente ni de universitario al uso, porque terminaba las clases y el viernes se iba a entrenar. Pero claro, en San Sebastián no hay nada y tenia que irse a Santander, Palencia, Madrid.
Tertulias : ¿Qué opinas tú de los chavales? ¿Qué le dices tú a Ruiz de Velasco?
Lucas Romero : La ventaja, que tiene Eduardo es que quiere ser torero, no por necesidad, sino por una afición desmedida, porque es ingeniero. Él podría estar ganando dinero, viviendo bien, pero se quiere complicar la vida, la tontería humana.
Pero a los chavales que vienen, yo siempre les pongo de ejemplo, porque hoy vienen los chavales y te traen mozo de espada. Les llevan los trastos, otra persona le ayuda a vestir y va otro acompañándoles a ponerse las calzonas. Muchas cosas que rodean que no ayudan. Y siempre les pongo el ejemplo. Les digo que el Juli siempre que ha venido aquí venía solo con un banderillero. El cogía su macuto, los trastos. Se los llevaba él, lo recogía él y al coche se vestía él y era figura del toreo.
Tertulias : ¿Cómo la proyección que tiene estos toreros en el futuro con este comportamiento?
Lucas Romero : Esta profesión tiene que ser dura. Tiene que ser dura en el sentido de no estar cómodo. Pero ahora hay un movimiento de toreros nuevo que ilusiona. Para empezar, se ha roto un poco lo que veníamos trayendo de que siempre eran los mismos.
También es que nos hemos acostumbrado que un torero tiene que vivir o durar 25 años, 30 años en la profesión. Eso es una barbaridad. Un torero se hace, se cuaja está cinco años o seis de ganar dinero de figura y se iba. Ahora no.
Pero claro hoy los chavales primero se forman en escuelas, y en las escuelas taurinas todo es el monoencaste. Por eso mi sobrino entre comillas tiene una ventaja porque se ha formado en una ganadería que hay que torear. Que no perdona los errores. Que te hace pensar mucho y que cada becerra es distinta y tienen temperamento. Entonces yo eso se lo noto porque cuando le sale un animal algo más complicado puede resolver los problemas.
¿Que ocurre? Que otros chavales como lo que torean son animales más cómodos. Cuando sale un animal con mas raza no pueden y se vienen abajo y se bloquean. Después también hace mucho daño el entorno. Muchas veces los banderilleros y picadores no ayudan con sus comentarios. Si el entorno dice “eso de Santa Coloma, hay que tener mucho cuidado”. Ya les meten un temor infundado. Por eso lo que hay que hacer es no meterles más miedo.
Lucas Romero, ganadero

Tertulias : ¿Qué opinas tú de Victorino Martín que dice “crío mis toros como soy” ?
Lucas Romero : Los toros se parecen al ganadero, sí, igual que los perros. Tú en la selección de la ganadería buscas un toro buscando unos rasgos que a ti te gustan como persona. No digo que tú los tengas, pero que busques o que te agrade el verlos y el tenerlos que igual los consigues en el toro y tú no los tienes, y a la inversa.
Tertulias : ¿Que busca como ganadero?
Lucas Romero : El toro con nobleza y bravura. Para mi son dos condiciones que van unidas. La nobleza y la bravura cuenta que la nobleza es lo que manifiesta el animal. Con esa bravura de entrega no tonta a lo que está haciendo el torero.
Si le haces las cosas mal, te dice no. Si le haces las cosas bien te lo doy y te lo doy multiplicado. Por eso el toro este es tan importante en una faena, porque cuando tú consigues sacárselo, que te lo haya dado, te lo da multiplicado, te da mucho más y se ve en las faenas.
Se ve en las faenas por ejemplo, de Urdiales, esa de Azpeitia. Se ve que él en los inicios duda un poquito, pero o alguien le dijo o él reaccionó. Dijo yo tengo que poner algo de mi parte. Y cuando lo hizo, el toro creció mucho, creció lo bueno. Pero si hubiese seguido pasito atrás y con duda, nos quedamos sin ver el toro.
Fiel a un toro que no engaña. Atento a la transmisión de valores y consciente de los retos actuales, Lucas Romero representa una resistencia serena. Una que recuerda que los toreros pasan, las modas cambian, pero que las ganaderías solo perduran desde la coherencia, la exigencia y el compromiso humano.
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Francisco y Felipe.
